| El concepto inicial
Los signos, las marcas, pueden ser icónicos
(refieren de modo directo a un objeto), simbólicos
(refieren de manera mediata a atributos esenciales) e indicativos
(evidencian, señalan, anticipan). La marca es una búsqueda
de la simplicidad en la identificación de la organización.
Hemos tomado como punto de partida los álabes
de la hélice del molino de viento que da el nombre
al complejo de cabañas, extraídos de la propuesta
previa. En este caso hemos invertido el sentido de rotación
para que resulte coincidente con el de las agujas del reloj (paso
del tiempo).
Desde el punto de vista morfológico sintáctico
tenemos una circularidad implícita (la rueda), una simetría
por traslación rotatoria, lo que nos servirá
en lo semántico como expresión de dinamismo
y movimiento repetitivo (el eterno retorno –una buena
figura para el turismo receptivo–).
Esta figura inicial posee los atributos de una cruz,
quizás el signo por excelencia en todos los tiempos. Sin
embargo, no vamos a hacer uso de esta forma para no indicar un lugar
fijo, puesto que hemos de referirnos a una región.
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